martes, 11 de febrero de 2014

La elección del nombre

Hace muchos años, en el instituto, el profesor de inglés nos mandó leer "El retrato de Dorian Gray", una novela de Oscar Wilde, escritor al que, por aquel entonces, no conocía.
Cuando empecé a leer el libro, no me atrajo demasiado; Supongo que se mezclaba el hecho de que era una lectura obligatoria y además en inglés. Pero a medida que lo iba leyendo no sólo no me gustó, sino que me encantó.
Por cosas de la vida, una tarde, en casa de mi tío Carlos, muy aficionado a la lectura, vi que tenía libros de Wilde, así que decidí ir leyéndolos. Cada libro que leía era mejor que el anterior, pero uno de ellos me cautivó: "La importancia de llamarse Ernesto" Quién me iba a decir a mi que un libro con semejante título fuera a determinar algo que es para mi de las cosas más importantes de mi vida, mi perro, o mejor dicho, la importancia de que se llame Ernesto.



Antes de conocer a Ernesto ya sabía que se llamaría así. No había visto su cara, no sabía cuál sería su tamaño, ni tampoco su carácter. Pero estaba segura de que ese perro iba a ser muy importante en mi vida, por lo que su nombre no podía ser otro. Ernesto.




                                         !Y no me digáis que no tiene cara de Ernesto!


No hay comentarios:

Publicar un comentario